
Bienvenido al santuario del jamón ibérico
Nuestra finca de Garciaz, en Extremadura, se extiende sobre 1.600 hectáreas de dehesa, uno de los ecosistemas más valiosos de Europa.
Aquí, los cerdos 100 % ibéricos se crían en libertad y encuentran en las bellotas de encinas y alcornoques el alimento que aporta a nuestros jamones y embutidos su carácter inconfundible.
Porque la excelencia comienza mucho antes de la curación: comienza en la dehesa.

¿Cuándo fue la última vez que descubriste un gran jamón… sin que te lo cuelen hasta en la sopa?
Hay demasiados jamones compitiendo por ser el mejor del mundo. Pocos se conforman con ser el mejor para alguien en concreto.
Para los sibaritas y para los que simplemente quieren comer rico, como siempre se ha comido.
Para los que hacen regalos que dejan la boca abierta —literalmente.
Para los que son fieles a la tradición, pero ante todo son fieles a sí mismos.
Para los que prefieren no escuchar sermones y buscar, a su manera, el jamón que les llama por su nombre.
Para todos vosotros, Jamones Leandro.
El que, con el primer bocado, te arranca sin remedio un "bendito jamón".













